Blanca Dalla Torre

Blanca Dalla Torre nació en el departamento de Rivadavia en 1908 y se educó en Buenos Aires, Chile y Mendoza. A los 14 años fue nombrada maestra de Música y Canto de la Escuela Manuel Sayanca, de Guaymallén, donde trabajó hasta los 18 años. Al terminar los cursos superiores de Piano se trasladó a la Capital Federal; allí continuó sus estudios de Arte Escénico, Declamación y Literatura e inició sus actividades literarias, publicando trabajos de diversa índole en revistas como “Para ti” o “Atlántida”. Posteriormente actuó en el Círculo de Damas Católicas de Buenos Aires con recitales y disertaciones especializadas para la mujer y el niño.
Se radicó luego en Mendoza y dio clases de Declamación y Arte Escénico en el Conservatorio del Maestro José Resta. La editorial chilena Ercilla le encomendó la recopilación de una obra en seis tomos con una selección de piezas de teatro infantil. Fue una verdadera precursora del teatro infantil en Mendoza.
Dalla Torre ingresa al mundo literario mendocino bajo el patrocinio de Ricardo Tudela, con quien contrajo matrimonio en 1935. Sabemos de este padrinazgo por una carta (gentileza de María del Carmen Márquez, Directora del Museo de Arte “Omar Reina” de San Rafael) que el mismo Tudela dirige a Rafael Mauleón Castillo -destacado promotor de cultura en el sur mendocino- en la que alude a unos poemas escritos por Blanca que enviará para su publicación en la revista Mástil: “En estos días me entregará sus poemas una nueva poetisa mendocina, aunque conocida por otras actividades. Mantenga en secreto el asunto para que los compañeros, que la conocen, sean los primeros sorprendidos […] Reserve espacio, pues”.
Blanca escribe el libro “Canciones para los niños de mi tierra”, el cual se divide en dos secciones: “Canciones regionales” y “Canciones de cuna”. Su originalidad radica precisamente en la asociación de la poesía infantil con la temática comarcana y, sobre todo, en la intención social que trasunta su pintura de los niños de condición humilde, que están ubicados en el borde difuso de la ciudad y el campo (Sánchez, 2009-2010), los que deben ganarse la vida con oficios humildes como el de jarillero. También destaca la evocación de juegos sencillos de infancia pobre y el dolor ante las realidades injustas, el paso del tiempo, el abandono. Se comprende así que este libro –como manifiesta Brenda Sánchez- resultara “incómodo”, por su voluntad manifiesta de “alejarse de los moralismos y didactismos” y por apartarse de la concepción imperante en la escuela.

Publicaciones

Teatro para niños
Canciones para los niños de mi tierra

Referencias

LA POESÍA INFANTIL

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