El decir minúsculo




Se les enviarán al correo electrónico las instrucciones para el taller a quienes se inscribieron previamente.

¡Gracias a tod@s por querer participar!!

Experiencia de Escritura por Juan Solá 

Te doy la bienvenida a El decir minúsculo, un taller de intercambio autoral no convencional, pensado para ser llevado adelante a través de plataformas virtuales. El eje central de este espacio de intercambio será la microficción, sus características, sus particularidades y las posibilidades que ofrece a autores y autoras para desarrollar sus propias ideas. Conformaremos un espacio de reflexión en torno a la práctica autoral e intercambio de producciones escritas. No vamos a aprender a escribir, vamos a aprender a explotar el recurso del microrrelato para satisfacer nuestras necesidades autorales. El espacio contará con momentos de análisis de contenidos y producción, segmentos de corrección individual y grupal para compartir los trabajos. El mismo tendrá una duración de dos horas. Para realizar esta experiencia de escritura multiplataforma precisarás: poca o nula experiencia autoral, tiempo para sentarte a explotar tu escritura, papel y tinta. 

Nos leemos pronto en El decir minúsculo.

MODALIDAD: En vivo por Google Meet

CONTACTO: tallerfdlmza2020@gmail.com

Juan Solá

Es autor y militante LGBT. Escribió las novelas La Chaco, Ñeri, Galaxia y Naranjo en flúo, los libros de relatos Microalmas y Epicaurbana y de poesía, Esquelas.

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Agua
Las gotas sonando contra los vidrios
los truenos en la mitad de la noche
la luz que se anticipa en la cortina oscura
al ruido del grito de la tormenta
no puede ser la misma lluvia
que escuchábamos juntos.
-Diana Nuciari –

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La sobremesa
Nunca olvidaré el primer día que comimos allí. Vivaldi nos acompañaba junto a la porcelana pintada a mano y el dulce aroma de las rosas. Me cautivaste con tu mirada umami, prometedora. Pleno equilibrio. Cena perfecta. Un gatillo disparó y la armonía se volvió desorden. Caíste y te besé la salada frente. Oí tu último suspiro. Quedaste tieso, frío como la porcelana. La acidez recubrió mi estómago de impotencia. Las rosas ahora volvieron a la tierra, ya no olían como en la cena. Esa última cena que me ha dejado el sabor amargo de la soledad. -Jesy Russo-

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la luna llora
porque lxs humanxs
ya no alzan la mirada
pero no ve entre los jardines
a ese pequeñx niñx
que corre
de allá para acá
y de acá para allá
una y otra vez
mientras exclama entre risas
«la luna me sigue»
ay, luna
si pudieras escuchar
quisiera decirte
que aún hay esperanza

las infancias 

son la primavera

 – Carolina Barberón-

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Carta para vos
¿Todavía tenés el original?
Hace tiempo que la sola idea de que se haya perdido me mantiene inquieta. Anoche me despertaron mis propios gritos, después de un sueño lúcido en el que tirabas la única copia y el fuego mordía los bordes de las hojas, y las letras se desvanecían en medio de las chispas. Lo terrible es que estábamos ahí, sosteniéndonos la mirada, sin hacer nada, como en el último tiempo en que tu presencia se había amalgamado con el ocre de las paredes para existir, simplemente, más allá de toda humanidad. Estoy desarmando la casa. Tal vez el vacío en alguna de las cajas me llevó a soñar con las partes de mí que se fueron antes.
Si tenés lo que busco, quemalo. 

-Juliana Rodríguez-

++

Fugacidad

¿Cuándo crecieron tan rápido?
Si tan solo es una brisa matinal desde el día en que nos encontramos.
Fugaz vivir.
Agridulce maternidad que anida en mí como un claroscuro deseado.
Ese instante, esa chispa, ese momento;
cuando beso sus frentes y me inunda la alegría y la nostalgia,
de que sean mis niños y ya no tanto.

-Ana Baquela-

++

Adiós

¿Por qué me llamas? Si ya es nuestro final.
Silencio mortal.
Refugio en las travesías espesas,
donde mi alma encalla rota.

-Ana Baquela-

++

El sueño
Se descubrió tirado boca arriba hundiéndose en un cielo rojizo, pasaron semanas en las que no pudo dormir, pero él siguió soñando que era una flor. 

-Jona Gille-

++

Las pérdidas
El Roco pocas veces entra a mi pieza. Sabe bien cuáles son los límites en la casa. Casi todas las noches duerme en una alfombra en el pasillo entre la pieza de mis viejos y la mía. Otras, busca los rincones más fresquitos del living. Se la pasa entre nosotros. Aunque lo sacan al patio, en cuanto alguno abre la puerta, se mete como un viento. No callejea. Solo sale a dar la vuelta al perro con mi viejo para cagar y mear. Es bastante solitario. Sobre todo desde que el Astor se ahogó en el tanque del campo. Se habían caído los dos, pero al Roco lo sacaron a tiempo. Es que el Astor era un perro petiso y no le dieron las patitas. Ahora, con la única que juega y corre es con la India, que va y viene de su casa a la nuestra. Como si tratara de llenarle el vacío. Y capaz, en el fondo el Roco quiere estar entre nosotros todo el tiempo porque ya sabe lo que es perder a uno de los nuestros.
sole vela.-

++

A la inversa
Pienso, luego existo, reflexionó el filósofo. La vida es sueño, concluyó el escritor.
Algunos paseantes vieron a un hombre sentado sobre el césped con la espalda apoyada en un árbol del paraíso. Tenía los ojos cerrados y una expresión concentrada.
Él meditaba: ¿Y si dejo de pensar? Tal vez, es lo mismo que dejar de soñar.
Minutos después los paseantes advirtieron que bajo la sombra del paraíso no había nadie. 

-Claudia Pussetto-

++

Título: Flexibilizando mi dolor
Siempre me muestro expansivo,

maníaco
e increíblemente arriba
mientras llevo mi tristeza como estandarte y me río.
Me sonrió.
A eso es a lo que me he dedicado desde que nací,
a caminar
con furia y con ternura
en esta sociedad que premia al estable
al que nunca se cae
y caminando voy,
flexibilizando mi dolor
para hacerlo lo suficientemente soportable
para seguir cargando esa bandera
y terminé triunfando la risa.
Mi risa.
La nuestra. 

-Fabián Álvarez Zecchini (Montevideo, Uruguay 1990) –

++
Inmenso

Para Juanma

Quiero tus medianoches
y hacerte el desayuno incluso aunque ya haya pasado la mañana,
mientras uníamos todas esas partes rotas
y tan nuestras.

Quiero tus demonios
y tus miedos
que a mí no me van a asustar
ni alejar
con arteras estrategias.

Muero por una de tus sonrisas
aunque aún no las viví
porque la siento reflejada en la mía,
desgarradoramente hoy ilusionada.

Estoy en plena madrugada
solo y con miedo
de la oscuridad de lo incierto
que es lanzarme a este vacío.

Me siento, de repente, inmenso
y de entre la multitud
te veo y en vos me veo
y en las multitudes de mi mismo, contenidas en mi alma
siento que encajamos, vos y yo.

En tus medianoches y en las mías
se esconde un misterio
que evoca mil preguntas,

todas sin respuestas 

pero con infinitas posibilidades. 

-Fabián Álvarez Zecchini (Montevideo, Uruguay 1990) – 

++ 

Entraña

Me encuentro pero no soy yo mismo

Maldigo las confusiones que

Desatan en mí, desequilibrio

 

Pensamientos distantes

Unidos por un mismo hilo

Mientras desgarran todo a su paso

Se arrastran en mi camino

 

Como recupero el control

De lo que no tuve la oportunidad

De haber decidido

 

Todo se volvería más fácil

Si hoy te tuviera conmigo. 

-Patricio Ghigo- 

++

Viaje inesperado

Nos fuimos a ver otro mar,

aunque Amado era ideal.

Rompía el rayo en la orilla y

las carcajadas el silencio.

Manifestamos lo insoportable, contemplando el vacío.

 

-Lú Ojeda @mundoama.rillo-

++ 

NAVAJAS

Para microrrelatar lo que duele, habría que podar, pero algunas veces las pérdidas oxidan los filos y otras te dejan la hoja muda. -Lili Gorosito. ROSARIO- 

++ 

Tristeza líquida

Es color petróleo pero sin olor, sin sabor. Es más densa que otras, más pesada, más viscosa y por eso sedimenta sobre el fondo. Como queriendo inadvertida e ineficazmente entremezclarse y retornar a sus orígenes geológicos.

Se desplaza con la corriente, o eso parece. Sucede que si te detenés y mirás fijo, hay leves movimientos sobre la superficie que generan el ilusorio efecto de estelas en un ir y venir hipnótico.

Por momentos, emerge brotando en columnas que parecen arte postmoderno hasta que llegan a la superficie y se expanden ocupando cada vez más lugar. Allí, simplemente son una capa de materia gruesa que evidencia el derrame.

Luego, bajo un intento por controlar y mantener el inestable equilibrio al borde del colapso, se dispersan nomás. Se desplazan y vuelven a la espesura, caen en las redes de tensión superficial que las atrapan nuevamente, condensandolo todo en esa quietud subterránea de cambio impostergable.

Mientras tanto, arriba todo parece mecerse entre límpidos vientos y corrientes sutiles.

Nada es lo que parece. Nunca, a decir verdad. -Paye /@paye.ene-

++

Cicatrices

Si prestás atención, te vas a dar cuenta que estoy rota. Es una ruptura casi imperceptible. Dos cortes lineales, a medio coser. Seis puntos en el abdomen y siete debajo de la rodilla. Grietas que dejan escapar apenas un poco de aire. Mal remendadas. Emparchadas. Escondidas bajo pitucones con dibujos del hombre araña. Que no lloran ni sangran. Unas veces cubiertas de pus y otras de agua oxigenada.
Me curo a medias. Sólo a medias. Cada vez que la herida amenaza con cicatrizar, vuelvo a abrirla. La expongo ante todos, la cuido del sol. No quiero estar tan dañada ni tan entera. Tengo la precisión de una cirujana. Coso y descoso. El dolor ya es costumbre; permanente pero leve. No hago nada para calmarlo. Ya es parte de mí. –Carolina Martín-
++

Los lugares seguros 

 

El cuerpo en reposo

el beso en la espalda

que me diste creyendo

que estaba dormida

 

Ahora confió en tu presencia

en el tiempo 

que dedique a escribir

sobre la tranquilidad

de volvernos invisibles

 

Inés Roldán. 

 

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